Por: Benedicto Truman.

El hambre voraz de espécimen político de Roy Barreras ha vuelto a manifestarse. Las recientes declaraciones del senador valluno pronunciándose a favor de la, según él, inconveniencia de elegir un nuevo fiscal general de la nación para apenas nueve meses resultan despertadoras de cuestionamientos acerca de los intereses reales que lo motivan a manifestarse a favor del hoy fiscal Fabio Espitia. Las pesquisas judiciales que el alto tribunal de justicia adelanta en su contra por su papel en las millonarias contrataciones de la ESAP ponen sobre el tapete las posibles intenciones de Roy para expresarse en apoyo de su actual investigador, claras intenciones de intervención política de la justicia.

“El período del Fiscal General en la FiscaliaCol es institucional. No tiene sentido enviar  una terna para que elijan un fiscal por apenas 9 meses. Y menos enviarla a 4 semanas de la vacancia judicial ante una Corte con 6 vacantes que no nombraría antes de febrero. Deje así”, ha escrito en twitter el parlamentario cuestionado. Y es que detrás de la pretendida racionalidad de su argumentación favoreciendo la interinidad del ente acusador, está detrás los procesos que el órgano penal adelanta en su contra por el detrimento a la ESAP que alcanzaría los 1,2 billones de pesos.

¿Quisiera Roy comulgar con Espitia para alentar un resultado conveniente lo saque indemne del abundante material probatorio de las acusaciones y demandas que lo rondan? Por allí corre el agua al molino, un intento de politizar la justicia proponiéndose intervenir en el curso de una investigación penal.

No es la primera vez que Roy intenta utilizar argumentos políticos para atravesársele a los procesos judiciales. En julio de este año cuando se dio a conocer la demanda interpuesta ante la Procuraduría y la Fiscalía en los últimos días de abril, el propio Barreras quiso desviar el objeto de las investigaciones aduciendo que la apertura del proceso penal tomaba lugar los días en que el Congreso estaba votando las objeciones que el presidente Iván Duque había presentado en contra de la Jurisdicción Especial para la Paz.

Así Roy quería sacar en blanco su nombre, mostrando las coincidencias temporales de una sesión parlamentaria con el inicio de la investigación. Roy aducía presión para desviar la atención de las sólidas pruebas que lo involucran, diciendo que se “trataba de un mecanismo de presión como muchos, cómo la quitada de visas, las denuncias contra la comisión de paz, las amenazas de todas naturaleza que trataron de que no derrotáramos las objeciones”.

Todo el país conoce que Barreras es un ávido político que ha pasado por más de tres colectividades y que dispone de un discurso político capaz de tomar cualquier posición con el que fácilmente revierte o apoya cualquier argumento en su contra, como un granado sofista que pronuncia hermosas palabras en todo parecidas a verdades. Roy es capaz de poner a andar cualquier formación discursiva de la política, incluso de hacerlo para tratar de hacer como político un proceso meramente judicial.

Cabe recordar que a Barreras le fueron encontrados méritos para que la Corte Suprema abriera investigación por la presunta entrega de coimas para hacerse con contrataciones directas con organizaciones como la ESAP, ETB, Funtecso, Telebucaramanga, entre otras. Su esposa y allegados al parlamentario son investigados por un Fiscal Anticorrupción en Paloquemao porque harían parte del entramado criminal. Se trata de poco más de 14 mil contratos entre 2014 y 2019 que alcanzaron su cénit bajo la administración Santos entre los años 2016-2018. La suma alcanzada rezumba estrepitosamente en los oídos de los colombianos pues se trataría de 1,2billones de pesos.

Roy le quiere atravesar argumentos políticos a los trámites judiciales. Quiere exponer la racionalidad que comanda la elección de las instituciones para soportar a su investigador natural. Quiere hacer coincidir los procesos parlamentarios con la apertura de investigaciones. Roy Barreras quisiera politizar la justicia para encontrar favores a sus presuntas prácticas delictivas.