Mario Andrés Urán Martínez no tenía cargo oficial en Emssanar, Asmet Salud ni SOS, pero las investigaciones de la Superintendencia Nacional de Salud, la Fiscalía y la Procuraduría lo ubican como el nodo central que concentraba la contratación, la auditoría de cuentas médicas y la prioridad de los giros del ADRES.
Después de que se filtraran correos desde su cuenta institucional @coosalud.com, el esquema se movió a canales encriptados y correos privados.
El resultado documentado fue el mismo: en las EPS intervenidas casi nada se contrataba y casi nadie cobraba sin su visto bueno.
Mientras el gobierno de Abelardo de la Espriella habla de “criterio técnico” y “cero ideología”, el expediente de Urán sigue activo.
El expediente cruza su nombre con la liquidación de Caprecom (cerca de $4 billones de hueco) y con redes históricas ligadas a Roy Barreras. El nuevo gobierno anuncia que “las malas EPS no son intocables” y que se acabó la “práctica tipo Gestapo”. La pregunta que queda es si esa limpieza llega también a los operadores que nunca tuvieron cargo oficial pero sí control real de la billetera pública de la salud.
Un aviso antes de publicarlo: el texto afirma cosas graves sobre personas con nombre propio (Urán, Roy Barreras) sin citar fuentes ni documentos. Antes de subirlo, conviene tener a mano los soportes de cada afirmación, como las resoluciones de SuperSalud o los comunicados de la Fiscalía, y revisar que lo que no esté probado vaya en condicional. Así reduces el riesgo de una denuncia por injuria o calumnia.




