Tras las diferentes críticas que ha recibido el precandidato a la Gobernación de Antioquia por el Centro Democrático, Andrés Guerra, por su pasado lleno de fracasos, sus pocos estudios y sus problemas con el licor, él parece haber respondido con un tuit en el que celebra 4.500 supuestos días “sobrio”, es decir, sin consumir alcohol y drogas alucinógenas.

En su búsqueda desesperada por llamar la atención del líder natural de ese partido, Álvaro Uribe Vélez, Guerra, parece estar intentando posar de víctima y así ocultar su bajo perfil para un cargo tan importante como ese.

A estos antecedentes se le suma la estruendosa derrota de hace dos años frente a Luis Pérez Gutiérrez, quien pese a no contar con el apoyo del uribismo ni de ninguna maquinaria tradicional del departamento, se impuso por casi el doble de votos frente a Guerra.

La pregunta es, ¿Cuán riesgoso es para un departamento tener un gobernador que reconoce su problema de alcoholismo y en el cual puede recaer en cualquier momento?