Los legisladores mexicanos cobrarán 100 veces más que el ciudadano promedio, gracias a la reducción de impuestos financiado por el contribuyente. (WikiCommons)

Andrés Manuel López Obrador, ofreció una transformación. Sin embargo, en su primera semana en el poder, los legisladores anunciaron que todavía gozarán de privilegios financiados por el contribuyente mexicano, el ciudadano de pie.

Desde la vendedora del mercado hasta el albañil que gana por jornada tendrá que financiar la Navidad de los diputados.

Mientras la mitad de los mexicanos gana entre 2.220 (el mínimo) y 6.661 pesos, o sea entre 130 y 324 dólares, cada diputado cobrará $233,755 pesos este mes de diciembre, lo cual equivale a más de $11.300 dólares.

Ya en octubre de este año la cámara de Diputados aprobó un aumento del 200% para gasolina y transporte, de 3.540 a 7.000 pesos por mes.

Ahora acordaron que sumada la cantidad de dinero que implica su aguinaldo de fin de año no tendrán que pagar ellos, los diputados, el ISR sino que el dinero que se extrae en impuestos a los ciudadanos lo financiará.

Asimismo, los legisladores recibirán una serie de regalos que consiste en: un pago adicional de 38 mil 363 pesos por concepto de Atención Ciudadana por fin de año, aguinaldo de 46 mil 834 pesos (proporcional a 4 meses de trabajo, pues tomaron su cargo en septiembre), dieta mensual de 74 mil pesos, 45 mil pesos por concepto de asistencia legislativa, 28 mil 772 pesos de atención ciudadana.

Cabe resaltar que el año pasado también sucedió. En diciembre de 2017, los diputados recibieron más de 420 mil pesos por los mismo conceptos anteriormente desglosados, además de asignaciones para comida, transporte aéreo y una gratificación para reponer el ISR.

Es decir, gozan de privilegios que todo contribuyente, tanto el empleado como el empleador, no.

Hasta en el aguinaldo, todo contribuyente está obligado a pagar el Impuesto Sobre la Renta, que equivale a alrededor del 33% de su ingreso.

Pese a que Mario Delgado, quien preside la Junta de Coordinación Política en San Lázaro, prometió “un Congreso que dignifique el papel del legislador, que termine con fueros y privilegios, que abra las puertas a los ciudadanos, que vuelva a ser la casa del pueblo, una Cámara austera y transparente”.

Sin embargo, en la práctica, los privilegios siguen en pie y el sector improductivo se financia a expensas de los trabajadores del sector productivo.

Aunque López Obrador anunció que su gobierno sería de transformación, supuestamente en beneficio de los pobres, la clase política, compuesta de quienes ganan hasta 100 veces más que el trabajador promedio.

 



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