Parte de la oposición venezolana sabía que la liberación de los presos políticos Yon Goicoechea y Delson Guárate era una cortina de humo lanzada por la dictadura chavista. Un argumento fuerte que sostenía esta sospecha era la persecución que se puso en marcha contra el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, a quien se le quitó la inmunidad parlamentaria para poder procesarlo.

Debido a lo que se avecina, Guevara se vio en la obligación de acudir el pasado sábado 4 de noviembre a la residencia del embajador de Chile en Caracas, Pedro Ramírez, para pedir protección ante las “inminentes amenazas” a su seguridad personal. Así fue informadoen un comunicado emitido por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile:

“El Gobierno de Chile informa que hace algunas horas ha ingresado a la residencia del embajador de Chile en Venezuela el primer vicepresidente de la Asamblea Nacional (AN) de Venezuela, diputado Freddy Guevara, quien, ante lo que estima inminentes amenazas a su seguridad e integridad personal, ha solicitado la protección de Chile“.

Asimismo, la Cancillería informó que el Gobierno de Chile aceptó otorgarle asilo a Guevara “conforme a su tradición humanitaria, a los principios que inspiran nuestra política exterior y en coherencia con las decisiones adoptadas en similares situaciones”.

Esto se debe a que el Trubunal Supremo de Justicia (TSJ), controlado por Maduro, determinó suspender la inmunidad parlamentaria y prohibirle a Guevara la salida del del país, preparando así el camino para juzgarlo por supuesta “instigación pública”, entre otros delitos.

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