OFAC Pdvsa
La propiedad de Citgo nunca estuvo tan cuestionada como luego de las sanciones de la OFAC contra Pdvsa (Cortesía Citgo)

La decisión de Lukoil de no arriesgarse a entregar suministros a Pdvsa para no caer en las sanciones de la OFAC de Estados Unidos a la petrolera venezolana es el primero, apenas, de los muchos distanciamientos que se producirán en los próximos días, y que comprometerán tanto la gestión de la petrolera y su producción y, por consiguiente, el ingreso de divisas, como la vida cotidiana de los ciudadanos: muy particularmente, en lo que refiere a la gasolina.

Sin embargo, una consecuencia que la mayoría del público no está viendo en este momento la refiere Luis Oliveros, economista venezolano: Con las sanciones, el régimen de Nicolás Maduro ya no tiene ningún incentivo para mantener a Citgo, cuya totalidad accionaria está entregada en garantía a Rusia a cambio de préstamos.

“No tiene sentido, no representa ningún incentivo para el Gobierno, mandarle ningún petróleo, o mucho petróleo, para sostener a Citgo y que esos recursos terminen en una cuenta bloqueada”, señala Oliveros, quien no entró a valorar la demanda sobre ese activo que introdujeron un grupo de tenedores de bonos. El efecto político, y sobre la sostenibilidad del régimen de Maduro, de perder el prácticamente único activo que le queda a la República Bolivariana de Venezuela, sería demoledor.

Sin efectivo, cajas CLAP ni gasolina

La consecuencia más evidente, y de corto plazo, de la inclusión de Pdvsa en la lista de la OFAC es que el régimen de Maduro tendrá una “disminución muy importante” de su flujo de caja. Tiene que buscar mercado para 600 mil barriles diarios que exportaba a Estados Unidos, principalmente a Citgo, y buscar suplidores para 120 mil barriles diarios de gasolina y disolventes que recibía, para producir gasolina (también importaba gasolina terminada) y para producir petróleos intermedios con crudo pesado de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Oliveros señala que “estas medidas no cayeron del cielo, eran esperadas, obviamente son un golpe, pero sería tonto no pensar que Pdvsa debe tener un plan B”, aunque, agrega, “yo me imagino que allá adentro (en Pdvsa) deben tener un desastre en este momento. La contingencia debe ser total”.

Para el régimen, la falta de moneda dura será el problema más serio que deberá enfrentar en 20 años, y le afectará severamente su capacidad para hacer populismo, señala Oliveros, quién se pregunta cómo va a financiar sus cajas CLAP.

Y a lo interno, obviamente, la estrategia de emitir dinero sin respaldo significará mucho más dinero inorgánico, y en consecuencia la aceleración de la hiperinflación, probablemente (si el régimen se sostiene) hasta los 20.000.000% que predijo el Fondo Monetario Internacional el año pasado.

Merma productiva

Mientras tanto, la producción de Pdvsa, ya en niveles de 1950, tendrá un nuevo bajón causado por la dificultad para conseguir diluyentes y crudo liviano para mejorar los crudos de la faja del Orinoco; mientras, su mermada capacidad de producción de gasolina también desmejorará aún más por la falta de aditivos, muchos de los cuales se producían en el país (y se dejaron de producir) en la medida en que la empresa se desprofesionalizaba.

A esto se suma, señala Oliveros, el desincentivo que tendrá Pdvsa para enviar crudo a Citgo, lo cual obviamente afectará la actividad de esta empresa que, nuevamente, el régimen de Maduro está más en peligro de perder que nunca.

Serán días muy duros para todos los venezolanos, salvo que el régimen ceda y entregue el poder.

Aún faltan por conocer una lista de excepciones que anunció el Departamento del Tesoro y que podrían suavizar la situación, especialmente del mercado interno de combustibles, donde la demencial política de Maduro es importar a precios internacionales para regalarle la gasolina a los venezolanos, aunque en agosto afirmó que la “iba a llevar a precios internacionales”.

Y probablemente eso sea lo que suceda, pero no lo hará él, sino contrabandistas del producto…



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