Líderes del PSUV tiñen de rojo el Estado Amazonas con banderas partidarias y sangre de indígenas que exigen liberar ayuda humanitaria en la frontera. (Twitter)

El chavismo sigue con su escalada para evitar el ingreso de la ayuda humanitaria al país. Mientras tanto, hace marchas por la paz en diferentes parte de Venezuela. Sin embargo, como ya es costumbre, una cosa en lo que dicen y otra lo que hacen

Muestra de lo anterior fue el asesinato de dos indígenas a manos de la Guardia Nacional Bolivariana, además de otros 14 heridos, en medio de una protesta en zona fronteriza con Brasil, en donde los ciudadanos exigían permitir el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela.

Zorayda Rodriguez, de 42 años, fue la primera víctima fatal. Luego se le sumó Rolando García.

Otros cinco heridos de bala conservaron sus vidas en el choque en la frontera al ser transportados en ambulancias a Brasil; tres de ellos requirieron cirugía, según reportó el Gobierno de Roraima a EFE.

Pese a que el incidente sucedió a primera hora, antes de las 7:00 de la mañana del viernes 22 de febrero, tres horas después Nicolás Maduro publicó en redes sociales imágenes de una manifestación de respaldo al régimen en el mismo Estado: Amazonas.

De acuerdo con líderes comunitarios del pueblo fronterizo de Kumarakapay, la principal arteria entre Brasil y Venezuela, los aldeanos heridos y asesinados intentaban mantener abierto el paso que une a ambos países, que ha sido cerrado por orden de Maduro.

Pese a que Maduro sabe que su mandato es ilegítimo, y esto se lo ha recordado la ciudadanía, los gobiernos democráticos, la Asamblea Nacional y la misma Constitución, se atribuyó la potestad de cerrar las fronteras del país, ya que alega que la ayuda humanitaria facilitará el ingreso de armas necesarias para sacarle del poder.

Por su parte, el presidente interino constitucional, Juan Guaidó, llamó la atención de comandantes del Ejército para que entreguen a los responsables de las muertes y heridas causadas por abrir fuego contra civiles desarmados.

Los afectados son pemones, pueblo indígena de la selva amazónica que rondan los 30.000 habitantes.

Cabe resaltar que las comunidades indígenas son las más afectadas de la crisis humanitaria que atraviesa Venezuela, pese a que han sido la bandera de la izquierda durante años. En la frontera con Colombia, por ejemplo, ya hay casos registrados de madres que van a regalar a sus hijos debido a que no tienen con qué alimentarlos a razón de la crisis generada por la dictadura chavista.

Asimismo, los wayú son la etnia predominante entre quienes comen basura en las grandes urbes de Venezuela. También son los protagonistas de la crisis médica, ya que al no estar vacunados están a merced de las epidemias.

A pesar que en el 2016 la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró a América Latina libre de sarampión, Venezuela ha sufrido varios brotes y el virus se manifestó en Ecuador (que no había registrado un caso desde 1996, según la ministra de Salud, Verónica Espinosa) con la llegada de un niño venezolano de 5 años el 27 de marzo de 2018.

Pero la zona más afectada ha sido tanto el sur de Venezuela como el noreste de Brasil. Debido a la crisis sanitaria que vive su país (falta de medicamentos básicos, entidades hospitalarias en grave estado estructural y la no remuneración al personal de la salud), los indígenas amazónicos migraron masivamente a Brasil, donde causaron a su vez una epidemia entre las poblaciones más primitivas que no están vacunadas.

Hasta julio del 2018 había 418 casos de sarampión notificados en Roraima, Brasil, ciudad donde 1.200 venezolanos fueron evacuados luego que indígenas brasileros quemaron las carpas donde estaban albergados.

Uno de los motivos del enojo de la comunidad es que han sido olvidados por el mismo Estado que hoy le financia viviendas, así sea provisorias, a los venezolanos y no a los indígenas brasileros. También el aumento de la criminalidad y problemas de salud han sido agravantes.

Luego de 30 años de erradicación de la poliomelitis, esta volvió a la comunidad indígena de los warao. Asimismo, los yanomami que habitan la selva de Brasil y Venezuela, corren el riesgo de ser diezmados por el sarampión, según el exsecretario de Salud de Miranda, Gustavo Villasmil, dada la falta de vacunación.

Villasmil fue citado recientemente anunciando al menos 1.557 muertes atribuidas a la crisis del sistema de salud, aclarando que aunque la situación es agravada entre las poblaciones indígenas, a nivel nacional hay un problema institucional; propulsado por la falta de recursos y los obstáculos del régimen para conseguirlos.

Ahora la dictadura obstaculiza la ayuda humanitaria que llega del exterior, y para ello abalea y asesina a quien intenta liberar la frontera para su ingreso.

Pero no será la GNB la que parará por los crímenes cometidos, pues la dictadura estaría planeando abrir un proceso penal contra diferentes líderes de la oposición para responsabilizarlos de las muertes, según informaron Américo de Grazia y el exalcalde de Barquisimeto, Alfredo Ramos:

Mientras esto ocurre, y la ayuda humanitaria es bloqueada por la dictadura chavista, Maduro habla de paz.



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