Mientras en la mayor parte del mundo las personas se preparan para finalizar el año, en Venezuela la preocupación de sus ciudadanos es otra. Las protestas por las promesas incumplidas del Gobierno, la falta de alimentos y otras carencias son el principal foco de atención en esta época que debería ser de festividades.

“No podemos seguir así, nos estamos muriendo”, manifestó una habitante de Catia, una de las zonas populares de la capital que ha decidido protestar contra el régimen chavista por la escasez alimentaria.

Mientras tanto, contrario a lo que se espera de un buen Gobierno, el presidente Nicolás Maduro ha optado por ordenar “mano dura” y “poder de fuego” contra los manifestantes que exigen lo que por derecho les corresponde.

“No dejemos que vuelvan a resurgir los grupos violentos y terroristas, como los que vivimos entre el mes de abril, mayo, junio y julio, no bajo ninguna modalidad”, dijo el dictador en referencia a la ola de protestas antigubernamentales que se desataron durante esos meses.

Es importante recordar que las protestas iniciaron debido a que el régimen había prometido regalar comida a las zonas más pobres por las fiestas navideñas, sin embargo, el alimento nunca llegó.

“Este Gobierno no sirve (…) sí, voté porque creía en esto. Pero últimamente no me llega comida, no me llega nada. (…) ¿Qué mamadera de gallo es esta?”, dijo otra manifestante de Roca Tarpeya, otra zona popular de la capital.

El régimen se excusó acusando a Portugal de “sabotear” el pernil que supuestamente iba a ser importado de Colombia y entregado al pueblo venezolano.

“Con la entrega del pernil nos sabotearon. Un país en particular, Portugal. Porque nosotros compramos todo el pernil que había en Venezuela, pero teníamos que comprar afuera para completar y nos sabotearon la compra del pernil”, dijo Maduro. “Yo hice un plan y lo hemos cumplido, pero nos sabotearon con el pernil (tradicional alimento en Navidad en Venezuela). Fueron saboteados los barcos que los traían”, añadió.

Colombia y Portugal desmienten a Maduro

El ministro de Asuntos Exteriores de Portugal, Augusto Santos Silva, rechazó las acusaciones del régimen venezolano. “El Gobierno portugués no tiene, sin duda, este poder para sabotear el envío del pernil”, dijo. Santos Silva explicó que “no exporta pernil ni a Venezuela ni a ningún país del mundo”.

Luego de que Portugal rechazara las versiones del mandatario venezolano, el ministro de Agricultura Urbana de Venezuela, Freddy Bernal, optó por redirigir las acusaciones a otro país. De acuerdo con el ministro Venezolano, fue Colombia el culpable de “retener las 2.200 toneladas de pernil” que, según él, fueron pedidas por Venezuela.

Sin embargo, la directora de  la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales de Colombia (DIAN), Natasha Avendaño, también negó las acusaciones realizadas por la dictadura chavista.

“Tenemos reglas claras sobre cómo realizar exportaciones. Únicamente recibimos una consulta informal en Cúcuta para informarles cómo funcionan los trámites, pero nunca se hizo una petición formal”, aclaró la directora de la DIAN. Es un trámite “muy fácil que tarda medio día”, dependiendo de la agilidad de quien completa el formulario, resaltó Avendaño.

Maduro ahora también responsabiliza al presidente del Parlamento de “sabotear” importaciones

Como si no hubiesen sido suficientes los acusados, el dictador venezolano también decidió responsabilizar al jefe del Parlamento, el opositor Julio Borges, de sabotear las importaciones.

“Julio Borges está en el exterior conspirando para que no le lleguen los productos a Venezuela”, aseveró Maduro durante su programa radial semanal.

Según el dictador, Borges se encuentra “conspirando para que nadie le venda ni un solo producto a Venezuela, para que no llegue a Venezuela un barco, para que las importaciones necesarias no lleguen”.

Como si se tratara de un chiste el hambre de los venezolanos, y como es común en el Gobierno de Maduro, los intentos de zafarse de sus malas gestiones se basan en las acusaciones a otros países o a la oposición venezolana. El dictador constantemente atribuye la hiperinflación, el desabastecimiento y otros problemas por los que atraviesa el país a bloqueos internacionales o conspiraciones de la oposición.

“Nos engañan, nos engañan, no nos llega la comida, estamos cansados. Se burlan de nosotros”,  aseveró otra de las manifestantes frente a lo que ocurre desde hace meses en el país.

Oposición reconoce fallas en comunicado de fin de año

Por su parte, la coalición opositora venezolana Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió emitir un comunicado de fin de año en el que reconocen que Venezuela ha “tenido un final de año triste y doloroso”.

La agrupación de partidos opositores admitió que en “las últimas semanas” no ha “sabido acompañar de la forma amplia y contundente que se merecía, el sufrimiento de un pueblo que ve mermar aceleradamente sus ya difíciles condiciones de vida”.

“Esta última y grave falla es la primera que debemos afrontar y revertir”, señala el comunicado en el que también señalan que “se subestimó la estrategia de control electoral por comida que desarrolló obscenamente el Gobierno, y se sobreestimó la capacidad organizativa de nuestros equipos y maquinaria como la respuesta electoral de la mayoría de la población descontenta”.

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